Alicantinas marrones en dos ventanas con rejas
Las dos ventanas de Rosa conservan sus rejas por delante de las alicantinas marrones. Las persianas permiten graduar la entrada de luz sin modificar los elementos de hierro de la fachada.
Ideas reales para instalar persianas alicantinas de plástico en ventanas, balcones, puertas y porches. Explora los colores y los lugares de instalación para comparar soluciones de sombra, ventilación e intimidad.
Las alicantinas de plástico pesan unos 2,2 kg por m² y se cuelgan con dos alcayatas, utilizando fijaciones adecuadas al marco, pared o techo. En huecos anchos, colocar dos persianas facilita el manejo y permite regular cada mitad por separado. Para elegir color, compara las fotografías con tu fachada y carpintería: la luz de cada imagen puede cambiar la percepción del tono. Antes de pedir, consulta cómo tomar las medidas y cómo instalar las alicantinas. Estos ejemplos permiten valorar distintas formas de dar sombra y mantener el paso del aire.
Si quieres comparar materiales, visita también el álbum de persianas alicantinas de madera.
24 fotografías
Ver las alicantinas de plástico en tonos marrones
Las dos ventanas de Rosa conservan sus rejas por delante de las alicantinas marrones. Las persianas permiten graduar la entrada de luz sin modificar los elementos de hierro de la fachada.
Mercé ha elegido marrón miel para las ventanas de las dos caras de su fachada. Cada alicantina permite regular la sombra según la orientación y la hora del día.
En la casa de piedra de María, cada ventana tiene su propia alicantina marrón claro. Esta distribución permite dar sombra a una estancia sin tener que oscurecer las demás.
La ventana ancha de Agustina está cubierta por dos alicantinas marrón claro. Dividir el hueco reduce el peso de cada persiana frente a una del ancho completo y permite recoger cada mitad por separado.
En esta vista de la vivienda de Agustina, las alicantinas marrón claro quedan detrás de las rejas de las ventanas. Se puede proteger cada hueco del sol manteniendo libre la puerta central.
Ver todas las alicantinas de plástico verdes
La puerta de la terraza de Juan está cubierta por dos persianas verde oscuro. Dividir el hueco permite recoger cada mitad por separado y manejarlas con mayor comodidad. Las alicantinas de plástico pesan unos 2,2 kg por m².
Josep María ha instalado el modelo P1 en color 6 verde claro delante de la entrada. Los soportes mantienen la persiana separada de la puerta para favorecer la ventilación sin dejar el hueco completamente expuesto al sol.
La alicantina de Natalia es de color 5 verde oscuro, también conocido como verde botella. Al recoger solo la parte inferior deja entrar luz por debajo y conserva una zona de sombra en la ventana.
La alicantina verde de Agustina queda dentro del cerramiento de reja del balcón. Permite regular la sombra sin alterar el conjunto de hierro y ladrillo de la fachada.
En el balcón de piedra de Pilar, la persiana verde queda parcialmente recogida por encima de la barandilla. Esta posición da sombra a la parte superior del hueco y deja abierta la zona inferior.
La alicantina verde de Pedro cubre la puerta de entrada y contrasta con la fachada blanca. Recogerla hacia arriba libera el paso sin necesitar espacio lateral para abrir una hoja.
La pequeña ventana de Elena lleva una alicantina verde detrás de la reja. Ajustarla al hueco permite graduar la luz conservando la protección de hierro existente.
Ver alicantinas de plástico imitación madera
Desde el asiento junto a la ventana de Elena se aprecia la sombra que proporciona la alicantina imitación madera. Apoyarla sobre la barandilla deja una separación respecto al hueco que favorece el paso del aire.
Verónica protege la ventana con una alicantina de PVC imitación madera. Se cuelga mediante dos alcayatas con fijaciones adecuadas al soporte: una instalación sencilla para dar sombra al hueco.
Las dos alicantinas imitación madera cierran el lateral del porche de Juan Manuel, junto al banco. Al bajarlas se consigue sombra y mayor intimidad; al recogerlas, la zona de descanso vuelve a quedar abierta.
La puerta del porche de Pere está cubierta por una alicantina de PVC imitación madera. Mantener la parte inferior separada del hueco permite que circule el aire mientras la persiana da sombra a la entrada.
Explorar todos los colores de alicantinas de plástico
Las cuatro ventanas de la fachada de Ángeles llevan alicantinas azules. Cada persiana puede recogerse de forma independiente, lo que permite ajustar la entrada de luz en cada habitación.
La persiana gris de Enriqueta se enrolla hacia el interior, con la cuerda también accesible desde dentro. Adaptar el recorrido de la cuerda en la roldana permite recogerla sin que el rollo choque con la pared.
En la fotografía de Verónica, una alicantina gris funciona como separación interior. Este tipo de cierre se recoge hacia arriba y no necesita el espacio de giro de una puerta abatible.
Vicent alterna persianas blancas y marrones en el frente del porche. Además del contraste de colores, dividir el cierre en varios paños permite abrir solo la zona que se necesita.
Ver todas las alicantinas de plástico blancas
Joana apoya las dos alicantinas blancas sobre la barandilla del balcón. La separación respecto a las puertas permite que circule el aire mientras las persianas proporcionan sombra.
El blanco de la alicantina se integra con la reja de la ventana. La cuerda permite regular cuánto se recoge la persiana y ajustar la entrada de luz sin desmontar la protección de hierro.
La ventana de Susana conserva las macetas y la reja a la vista con la alicantina blanca parcialmente recogida. Basta bajarla para ampliar la zona de sombra sobre el hueco.
María Paz ha combinado alicantinas blancas en la ventana y en la salida al balcón. Ambas se regulan por separado, de modo que puede mantener el acceso abierto y dar sombra a la ventana.